Friday, January 20, 2017

Our Lady of Altagracia (In Spanish and English)

Cuando María visita a Elizabeth, ambas mujeres comparten la felicidad que tienen en común. Ninguno de nosotros puede ser feliz hasta que lo compartamos con otros. La felicidad tiene que ser expresada, que es la razón por la que estamos aquí esta noche. Celebramos los pequeños momentos de alegría con María, que nos cuida de los caminos que mira una vez miró a las naciones insulares del Caribe. Que nuestra alegría se exprese en las comidas, las conversaciones, el baile y el canto.

Conocemos parte de la leyenda: Una piadosa comerciante rica pide a su padre que traiga una imagen de Nuestra Señora de Altagracia a Santo Domingo, pero nadie sabía dónde conseguir una copia. Este anciano de larga barba escuchó su conversación y sacó una imagen enrollada de un encuadernado y se la dio. Era exactamente la imagen que buscaba. En pago, dejaron que el hombre durmiera en una habitación de su casa, pero él se había ido por la mañana. El comerciante colocó la imagen en su manto, pero apareció repetidamente afuera. Sabía que pertenecía a la iglesia para que todos lo vieran.

La imagen comparte la felicidad de Dios con nosotros:

La escena del nacimiento de Jesús está pintada en la tela. La Virgen mira con ternura al niño casi desnudo sobre la paja del pesebre. Un manto azul rociado de estrellas la envuelve con un escapulario blanco en la prenda delantera.

Mientras la evangelización del Nuevo Mundo comenzó en la República Dominicana, la historia del nacimiento de Jesús y de la alegría de María continúa siendo proclamada. Es una lección para nosotros: cuando tengamos buenas noticias, compartámoslo. Las buenas noticias ganarán y conquistarán la oscuridad. Que este sea un día de felicidad, y esta noche vamos a compartir nuestras historias de las cosas buenas con Dios y con los demás. Muchas bendiciones para ti.
Oremos juntos la siguiente oración

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Oración

Santísima Virgen de Altagracia, desde el fondo de nuestros corazones, gracias por las continuas bendiciones que nos derraman. De sus manos y de su corazón maternal recibimos, cada día, el sustento que nos da nuestro Padre Celestial. Tú eres nuestro defensor cuando estamos en peligro, nuestra ayuda cuando estamos necesitados y nuestra esperanza en los sacrificios propios de nuestra vida cristiana. Por su Inmaculado Corazón queremos cantar un canto de acción de gracias a Dios por todas las bendiciones que nos ha dado. Te prometemos, oh Madre, gratitud y fidelidad. Reinaréis para siempre en nuestros hogares y en nuestra ciudad donde os veneraremos como nuestra Señora y Madre creciendo en todas vuestras virtudes. Haznos dignos de ser llamados tus hijas para que sirviendo a Dios ya ti en este mundo, obtengamos la gracia más alta que nos traes: una santa muerte que nos abrirá las puertas del cielo. Amén.

In English:


When Mary visits Elizabeth, both women share the happiness they have in common. None of us can be happy until we share it with others. Happiness has to be expressed, which is the reason we are here tonight. We celebrate the small moments of joy with Mary, who looks after us the ways she watches once looked over the island nations of the Caribbean. May our joy be expressed in meals, conversations, dancing, and singing.

We know part of the legend: A rich merchant’s pious girl asks her father for an image of Our Lady of Altagracia to be brought to Santo Domingo, but no one knew where to get a copy. This old man with a long beard overheard his conversation and pulled a rolled up image from a bindle and gave it to him. It was exactly the image he sought. In payment, they let the man sleep in a room in their house, but he was gone in the morning. The merchant placed the image on his mantle, but it repeatedly appeared outside. He knew that it belonged in the church for everyone to see.

The image shares God’s happiness with us:

The scene of Jesus' birth is painted on the cloth. The Virgin looks with tenderness at the nearly naked child on the straw of the manger. A blue cloak sprinkled with stars envelops her with a white scapular on her front garment.

While the evangelization of the New World began in the Dominican Republic, the story of Jesus’ birth and Mary’s joy continues to be proclaimed. It is a lesson for us: When we have any good news, let us share it. The good news will win out and conquer the darkness. Let this be a day of happiness, and tonight let us share our stories of good things with God and with each other. Many blessings to you.

Prayer


Most Holy Virgin of Altagracia, from the bottom of our hearts, we thank you for the continuous blessings you pour down on us. From your hands and from your maternal heart we receive, each day, the sustenance given to us by our Heavenly Father. You are our defender when we are in danger, our aid when we are in need and our hope in the sacrifices proper of our Christian life. Through your Immaculate Heart we want to sing a song of thanksgiving to God for all the blessings he has given us. We promise you, O Mother, gratitude and fidelity. You will reign forever in our homes and our town where we will venerate you as our Lady and Mother by growing in all your virtues. Make us worthy of being called your daughters so that serving God and you on this world, we will obtain the highest grace you bring to us: a holy death that will open to us the gates of heaven. Amen.
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